Cómo leer el certificado de colada de tu bronce

Cómo leer el certificado de colada de tu bronce

Qué comprueba cada renglón, cómo cuadrar la composición con la aleación que pediste y qué debe encenderte un foco.

Escrito por el equipo técnico de MetalinkDatos contrastados con las fichas de la Copper Development Association

Llega el pedido, viene una hoja engrapada a la remisión y la firmas sin leerla. Meses después el de calidad te la pide para el expediente y ahí sí la abres, ya tarde.

Esa hoja es el certificado de colada. Es el único papel que dice de qué material está hecha tu pieza en particular, y si no se sabe leer da lo mismo que no venga.

Qué es una colada y por qué el certificado va por lote

Una colada es una hornada de metal fundido. Se prepara la mezcla, se funde, se vacía, y de ahí salen las piezas de ese lote.

Cada colada tiene su composición real, que cae dentro del rango de la aleación pero nunca da el mismo número exacto que la de la semana pasada. Por eso hay dos papeles que se parecen y no son lo mismo:

  • El certificado de colada dice qué salió del análisis del lote del que se hizo tu pieza. Trae un número de colada que se puede rastrear.
  • La ficha técnica de la aleación dice los rangos que permite la norma. Es la del catálogo, la misma para todos.

El segundo sirve para elegir. El primero sirve para comprobar. Si pediste certificado y te mandan la ficha técnica, todavía no tienes nada.

Renglón por renglón, qué se comprueba

Renglón Qué dice Qué compruebas
Número de colada El identificador del lote Que sea el mismo que trae tu remisión
Aleación y norma El número SAE, el CDA y el ASTM Que sean los de la aleación que pediste, los tres
Fecha de colada Cuándo se fundió el material Que sea anterior a tu pedido
Composición química El porcentaje de cada elemento Que cada uno caiga dentro del rango de esa aleación
Propiedades mecánicas Tensión, alargamiento y dureza Que sean valores medidos, no copiados del catálogo
Quién lo emite Nombre, puesto y firma Que haya un responsable con nombre

Son seis renglones. Revisarlos completos toma dos minutos y es lo que separa un certificado de un adorno.

La composición es el renglón que de verdad importa

Ahí es donde se cacha un cambiazo. Lo que separa a una aleación de otra casi siempre es el estaño o el plomo.

Estaño Plomo
SAE 62 9 a 11% 0 a 0.3%
SAE 64 9 a 11% 6 a 11%
SAE 660 5.25 a 7.5% 6 a 8%

Fíjate en el SAE 62 y el SAE 64. El estaño es el mismo, el plomo no se parece en nada. Si compraste SAE 62 para un engrane y el certificado marca 7% de plomo, eso no es SAE 62 por más que el encabezado lo diga.

Y al revés. Si pediste un buje en SAE 660 y el plomo viene en 2%, no vas a tener el deslizamiento que buscabas, porque el plomo es justo lo que le permite trabajar con poca lubricación. Cuánto lleva cada aleación y para qué sirve está en el papel del plomo en el bronce.

Los rangos de las seis aleaciones están publicados en la sección de aleaciones, cada una con su número CDA y el enlace a su ficha oficial. Así puedes contrastar el certificado contra una fuente que no es la del que te vendió.

Las propiedades mecánicas, sin misticismo

Casi siempre vienen tres: resistencia a la tensión, alargamiento y dureza Brinell.

Para calibrar el ojo, el SAE 64 anda en 1760 kg/cm² de tensión y 50 a 70 de dureza Brinell, mientras el SAE 660 llega a 2110 kg/cm² de tensión. Entre aleaciones los números se mueven, así que un valor muy fuera de esos órdenes es motivo para preguntar antes de firmar.

Y ojo con la dureza, que es la que más se malinterpreta. Es un rango, no una calificación. Un bronce de buje más duro no dura más, se come la flecha. Qué mide y qué no mide ese número está en la guía de dureza Brinell.

Los focos rojos

Cinco cosas que deberían frenarte antes de firmar la recepción:

  1. No trae número de colada. Es un certificado genérico disfrazado de específico.
  2. Los valores son idénticos al catálogo, hasta el decimal. Un análisis real no da números redondos en todos los renglones.
  3. El número de colada no coincide con el de tu remisión. El papel es de otro lote.
  4. Nadie lo firma. Un certificado sin responsable no se puede reclamar.
  5. Te lo prometen para después. El análisis ya se hizo cuando se fundió el material. Si existe, se manda el mismo día.

Lo que el certificado no te dice

Habla del material, no de la pieza. No dice si la medida está bien, no dice si esa aleación es la correcta para tu máquina, y no dice nada del acabado.

La medida se revisa aparte, con el vernier y contra tu cotización. Acuérdate de que el bronce llega premaquinado, o sea con material de sobra: 1/16 de pulgada de más por fuera, 1/16 menos por dentro y 1/4 de más en el largo. El acabado final lo das tú en tu torno, y por eso la pieza recién llegada nunca va a medir lo que dice el plano. Eso está explicado en por qué tu pieza llega más grande de lo que pediste.

Donde sí se juntan las dos cosas es en un reclamo. Si el material resultó no ser el que compraste, el número de colada es lo que permite rastrear el lote y hacer válida la garantía.

Guárdalo con el folio, no suelto

El certificado sirve el día que hay una discusión, y ese día suele ser un año después. Archívalo junto al folio del pedido, con el número de colada anotado en la misma carpeta que el plano de la pieza.

Si tienes varias máquinas iguales, anota también en cuál quedó montada cada pieza. Cuando una falle antes que las otras vas a querer saber si salieron de la misma colada.

Pídelo desde la cotización, no al final

La pregunta se hace antes de comprar, no cuando ya tienes el material en el andén. Si el proveedor tarda en contestar si el certificado es del lote o de la aleación, ya te contestó.

De nuestro lado, cada pedido va con el certificado de la colada de la que salió tu pieza, con su número, no uno genérico. Arma tu medida en el cotizador y pídelo en el mismo mensaje.

Para tenerla a la mano

La tabla de pesos completa

Las 432 medidas que manejamos, con su peso en cada una de las seis aleaciones. Calculada con la densidad publicada, no heredada de una tabla vieja. Guárdala o imprímela.

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